Antes de nada: mide tu portátil
Es el error más común. Las fichas indican el tamaño de pantalla compatible en pulgadas (13", 14", 15,6", 16"…), pero dos portátiles con la misma pantalla pueden tener carcasas distintas. Comprueba las medidas interiores del compartimento y elige uno acolchado: protege el equipo en cada golpe contra el suelo o la mesa.
Oficina con código formal
Si vas de traje o americana, el maletín sigue siendo lo que mejor encaja: líneas rectas, colores sobrios (negro, marrón, azul marino) y piel o tejido técnico sin logos grandes. Uno de tipo portadocumentos fino, con asa y bandolera desmontable, te sirve tanto para ir a la oficina como para una reunión fuera.
Ver maletines y la comparativa de los mejor valorados.
Oficina casual o trabajo híbrido
Si alternas casa y oficina, lo práctico es una mochila de portátil sobria: un solo color, sin demasiados bolsillos exteriores y con un perfil fino. Lleva el ordenador, el cargador y la comida sin cargar un hombro, y no desentona con una camisa o un jersey. Si tus días de oficina son ligeros, una bandolera tamaño tablet es una alternativa más elegante.
Ver mochilas y bandoleras.
Si vas en bici, patinete o transporte público
Aquí manda la comodidad y la seguridad: tirantes anchos y acolchados, panel trasero transpirable y, si vas en hora punta, una mochila con cremalleras ocultas o bolsillo antirrobo. Un tejido resistente al agua evita disgustos con la lluvia.
Viajes de negocio
Para una o dos noches, una mochila de cabina permite viajar sin facturar: comprueba que sus medidas encajen con las de tu aerolínea, que cambian de una compañía a otra. Si viajas a menudo, un compartimento independiente para el portátil te ahorra vaciarla en el control de seguridad.
Ver bolsas de viaje.